Lo que necesitas saber sobre el túnel bajo la ría: qué es, cuánto nos va a costar y por qué nos oponemos.
El subfluvial es un proyecto ecocida y antisocial promovido por la Diputación Foral de Bizkaia: un túnel de 3,2 kilómetros bajo la ría del Nervión (más 2 km de accesos soterrados) para conectar Portugalete (Ballonti) con Leioa (Artaza) por carretera.
Lo venden como alternativa al puente de Rontegi, pero su propia Declaración de Impacto Ambiental reconoce que va a generar un 33% más de tráfico privado. No es que lo digamos nosotros: lo dicen sus papeles. Mientras nos cuentan que reducirá emisiones, admiten que el tráfico crecerá, lo que se traducirá en más contaminación. Más de cien científicos ya han denunciado esta contradicción, reclamando que el dinero del subfluvial se destine al transporte público.
Esto no es una mejora de movilidad. Es una infraestructura que promueve el transporte privado y que va a destrozar barrios, centros educativos y zonas verdes.
La Diputación aprobó el proyecto en julio de 2025 con un presupuesto superior a los 500 millones de euros. Todo dinero público, hasta el último céntimo.
Ahora están en proceso de adjudicación del contrato para empezar a destruir Artaza: 147 millones de euros solo para la primera fase.
¿Os suena la Supersur? Presupuestaron una cosa y la factura se fue a casi 1.000 millones. Una carretera que tampoco se usa tanto como prometían. Con el subfluvial va a pasar lo mismo: sobrecostes que acabaremos pagando entre todos.
Anunciaron que empezarían en primavera. Ahora dicen que en verano. Lo más probable es que sigan retrasándolas. La Diputación lleva años cambiando de fecha. En 2023 salieron a decir en prensa que empezaban "para el verano de 2024". ¿Alguien ha visto una excavadora por Lamiako?
Dicen que tardarán 6 años y que para 2032 estará listo. Los que vivimos aquí ya sabemos cómo funcionan las obras grandes en Bizkaia: esos 6 años se pueden estirar a más de una década. Explosiones, polvo, cortes de tráfico... durante años.
Al principio nos vendieron que uno de los tubos llevaría una lanzadera del metro conectando las líneas 1 y 2. Era lo único del proyecto que tenía algo de sentido.
Ha desaparecido del proyecto definitivo. Ahora el cuento es que dejarán el "espacio preparado" por si algún día alguien decide hacerla. No hay presupuesto. No hay calendario. No hay ningún compromiso real del Gobierno Vasco. Era un anzuelo para colar la autovía y, una vez colada, lo han quitado.
El ataque al Instituto Artaza-Romo es lo que mejor retrata este proyecto. En la Diputación saben que no será posible dar clase con el ruido, las vibraciones y la contaminación que producirán las obras. Por eso han propuesto el traslado al colegio de Lamiako, algo totalmente inviable.
En septiembre los estudiantes volverán a clase, pero todavía no saben a qué centro. Este ataque demuestra que van a pasar por encima de cualquiera para imponer sus intereses.
Además, van a destrozar toda la zona del Parque de Artaza, talando docenas de árboles, y se dañará el ecosistema del río Ballonti.
Las instituciones, además, van a suspender la regulación de los niveles de ruido durante la ejecución de las obras. Adaptan la legislación para que el proyecto salga adelante, cueste lo que cueste a los vecinos.
No. Más carreteras no quitan atascos; eso está estudiado de sobra. Se llama demanda inducida: abres una vía nueva y en poco tiempo se llena de gente que antes iba en bus, en tren, o que directamente no hacía ese trayecto en coche. Los atascos se van a mudar a las bocas del túnel en Artaza y Ballonti.
Todo ese tráfico tiene que salir por algún sitio. Va a emerger en las rotondas de Artaza y Ballonti: más humos, más ruido, más partículas. Los vecinos que viven cerca de las salidas lo van a notar, y mucho.
De lleno. Europa nos exige reducir emisiones. La Ley de Transición Energética del País Vasco también. Apostar por infraestructuras que fomentan el uso del coche es seguir perpetuando un sistema dependiente de los combustibles fósiles. Más de 500 millones de dinero público para más coches en la carretera. En 2026.
Osakidetza necesita dinero. Faltan viviendas sociales. Y se opta por volcar este dineral en cemento y asfalto.
La construcción del Gran Bilbao depende de los intereses de las élites económicas. A través de macroconstrucciones como esta obtienen grandes beneficios. Como dijo Carlos Alzaga: "las obras previstas dan de comer a muchas empresas", entre ellas Sener e IDOM.
Las instituciones adaptan la legislación para asegurar los beneficios de estas empresas. En este caso, suspendiendo la regulación de los niveles de ruido durante las obras. Lo de siempre: la obra faraónica engorda ciertas cuentas y los servicios que necesitamos siguen esperando.
Con lo que la Diputación quiere gastarse en esta autovía subterránea se podrían pagar, por ejemplo:
Necesitamos políticas que prioricen a la ciudadanía y no a los intereses del capital: políticas que unifiquen la conservación de la naturaleza y las zonas verdes con el desarrollo de un sistema social de transporte. Ese dinero podría ir a mejorar las frecuencias de Bizkaibus y Metro Bilbao, a montar una red de movilidad metropolitana que funcione de verdad. El problema no es solo un túnel: es el modelo de sociedad.
Como nos han demostrado las luchas en Urdaibai contra el Guggenheim y en Galicia contra Altri, la lucha merece la pena. Todavía es posible parar este proyecto.
Subflubiala geldituko dugu!
Conoce nuestras razones